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"Nadie educa a nadie; nadie se educa solo; los hombres se educan entre si, mediatizados por el mundo."
Paulo Freire

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martes, 26 de junio de 2012

Cómo alimentar la inteligencia de nuestros hijos



Los buenos padres enseñan a sus hijos como cepillarse los dientes los padres brillantes les enseñan higiene psíquica. A diario, incontables padres les ruegan a sus hijos que practiquen la higiene bucal, ¿pero que hay de la higiene emocional? ¿Que bien hay en prevenir las caries si las emociones de los niños se vuelven un bote de basura de pensamientos negativos, caprichos, miedos, reacciones impulsivas y atracción social?
Por favor, enseñe a sus hijos a proteger sus emociones. Todo aquello que afecte frontalmente las emociones, afecta también drásticamente a la memoria y constituirá un elemento de la personalidad. Un excelente jurista me dijo una vez que si hubiera sabido como proteger sus emociones desde la infancia, su vida no habría sido un drama. Cuando era niño había sido rechazado por alguien cercano porque tenía una deformidad facial y el rechazo controlo su felicidad. La deformidad no era importante, pero el RAM la registro y la alimento así, por lo que su infancia fue desdichada. Se escondía de la gente estaba solo en medio de la multitud.

viernes, 15 de junio de 2012

Los buenos Padres alimentan el cuerpo, mientras que los padres brillantes alimentan la personalidad

Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar en sus hijos: seguridad, capacidad de liderazgo, de reflexi6n, coraje, optimismo, la superación del temor y la prevención de conflictos.



Los buenos padres cuidan la alimentación física de sus hijos y los estimulan a llevar una dieta saludable; los padres brillantes van más allá. Saben que la personalidad necesita una excelente nutrición psíquica, de modo que se preocupan por el alimento que enriquece la inteligencia y las emociones.
Una familia estructurada solía ser una garantía de que los niños desarrollarían una personalidad saludable. Hoy en día, los buenos padres están criando hijos ansiosos, enajenados, autoritarios y angustiados. Muchos hijos de médicos, de jueces y de hombres de negocios enfrentan graves conflictos. ¿Por qué padres inteligentes y saludables han visto que sus hijos se enferman?
¿Por qué la sociedad se ha vuelto una fábrica de estrés? No tenemos control sobre el proceso de formación de la personalidad de nuestros hijos. Los criamos y los ponemos en contacto con un sistema social controlador en etapas muy tempranas de su vida (Foucault, 1998).
Cada día están en contacto con miles de estímulos seductores que se infiltran en las matrices de su memoria. Por ejemplo, los padres enseñan a sus hijos a ser comprensivos y a consumir solo lo necesario, pero el sistema les enseña a ser individualistas y a consumir sin necesidad.

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